Lugares donde se desarrolla la novela

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Cerro Lucero y Venta Panaderos

sábado, 14 de febrero de 2026

BIOGRAFÍA DE JOSé RAMÓN FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ (Mi padre). Fotos antiguas originales

 

                                                  (Soldado nacional: José Ramón Fernández, 1939) 

 

BIOGRAFÍA DE JOSÉ RAMÓN FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ (Mi padre)

Málaga, 1985 (mecanografiado en una Olivetti)

 (Transcripción literal de un manuscrito a máquina por su hijo Ramón Fernández "Palmeral"

(La importancia de dejar escrita una biografía)  

     

 

                                                                                           Parte                                                                                                                            

 

  El hombre que aquí se confiesa ha llega­do a los sesenta y cinco años de edad, ha re corrido un largo camino de acontecimientos y está lleno de recuerdos, quisiera que mi me­moria sea fiel para poder escribir mi biografía con el máximo de datos, pretende ser un legado histórico para mis descendientes.

 Nací en la Acebuchal (30 de abril de 1920), una aldea del tér­mino municipal de Cómpeta y partido judicial de Torrox, ambas localidades de la provincia de Málaga. Mi aldea sestea en lo hondo de un arranco donde el sol amanece muy tarde, donde un arroyo cristalino y saltando juguetón hasta hacerse mayor en el río de Torrox. Al frente tiene un cerro cuajado de pinos, el famoso Fuerte de Frigiliana, donde cuenta la historia que los moros de Granada se refugiaron aquí tras las persecuciones que sufrieron por los cristianos (junio de 1569). ¿Quién dice que mis antepasados no sean árabes, aunque la histo­ria escrita parece ser que dice, que tras la conquista de Granada, vinieron a ocupar el - Lugar de los moros gente de Córdoba y de Castilla- La cuestión es que por azares de la vida, aquí nací y fui feliz en mi infancia y el calor de un hogar humilde y trabajador en faenas de agricultura y ganadería. Hoy mi aldea se ha derrumbado al emigrar sus gentes. No quedan más que muros solitarios, eso sí, los bancales que aún se siguen cultivándose.

 A las doce de la noche del día treinta Abril de mil novecientos veinte, vi le luz del mundo, bajo el signo zodiacal de Tauro y reinando en España el Rey Alfonso XIII con un régimen parlamentario entre conservadores y liberales, que hasta el año treinta se tur- marón el poder, perdón quería decir hasta el año veintitrés, que fue cuando el General Primo de Rivera dio un golpe de Estado. No fueron buenos tiempos, se había acabado la Primer Guerra Mundial (1918), se inició la Revolución Rusa (1917, dando al mundo un cambio social muy profundo. Se iniciaron huelgas, hubo atentados e inquietud laboral, aumentó la carencia de la vida, y hubo malester por la guerra de Marruecos hasta el punto de hacerse insostenible, razón del levan- mantamiento militar de Primo de Rivera.

 Fuí bautizado en la iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción de Cómpeta, con el nombre de José Ramón, nombre que parece ser capricho de ni madre (cuando ella vivía en Venta de Panaderos conoció a un cazador, que por allí iba con ese nombre y le gustó). Mis padrinos

fueron mi tío Miguel (hermano de mi padre y mi tía Eloisa (su esposa.

   Estuve en la escuela de la Acebuchal hasta los doce años; pero no como hoy día que se va  ella, es decir, con plena dedicación, sino alternándola con los trabajos de cabrero y a agricultor, propia de mi edad. La maestra era doña Dolores Albolaño Boz, que a pesar de enseñar muy bien, poco aprendí. Estando esta profesora hice la primera comunión en Mayo del año veintiocho en Cómpeta. Con la llegada de la II República vino otra maestra, doña María López Ruiz con la que también estuve asistiendo a clase una temporada. Durante el tiempo que estuve afectado por un tumor blanco  en el tobillo del pie izquierdo, a los catorce años, fue cuando hice esta última instrucción escolar.

  Al estallar la Guerra Civil Española tenía dieciséis años, y fui a ella ya al final de la misma con dieciocho. Me tallaron el tres de Septiembre de 1938 en Cómpeta, aunque yo era de la quinta del cuarenta y uno,- :.i declarado útil para toda clase de servicios. Mi participación en la guerra del treinta y seis (de 1936)fue en el bando nacional al mando del General Francisco Franco Bahamonde. Mi epopeya más relevante es la siguiente:

 

Nota del transcriptor.- Las tropas nacionales entraron en Málaga y provincia el 8 de febrero de 1937, durante la Guerra Civil Española. La toma de la ciudad se produjo en el marco de la batalla de Málaga, tras una ofensiva conjunta de tropas franquistas e italianas del Corpo Truppe Volontarie (CTV) que desbordó las defensas republicanas en menos de una semana, provocando un gran éxodo civil o desvandá hacia Almería).

 

   Ingresé en filas el diez (10) de Septiembre del treinta y ocho en la caja de reclutas de Málaga, numero dieciséis (16), cuartel de la Trinidad siendo destinado al Campamento Benítez, Regimiento de Oviedo número ocho, séptima (7ª) Compañía de Reclutas, y el dos de Octubre ingresé en el Hospital Militar de Miramar (Málaga) con sarampión, hasta el catorce del mismo mes en que fui dado de alta. Durante esta baja mis quintos fueron destinados al frente de Peñarroya (Códodba), yo como no había jurado bandera, al salir del hospital me destinaron a la segunda compañía de reclutamiento para terminar el período de instrucción y jurar bandera.

  El cinco de Diciembre juré en el mismo Campamento Benítez. Los primeros días de Enero de 1939 fui trasladado al cuartel de la Trinidad, donde estaba destinada la compañía a la que pertenecía. El cinco de Febrero salí pa­ra el frente de Granada, incorporándome en el séptimo batallón de Oviedo, segunda Compañía, escuadra de fusileros ametralladores de la que era Cabo Salvador Ocón natural de Benamocarra, el Teniente Pozo como Jefe de la Compañía,y del Batallón el Comandante Fuertes que pertenecía a la Guardia Civil.

 Este Batallón se encontraba descansando en Pinos Puentes (Granada), habiendo terminado unos ataques en el frente de Tozas y Limones, con las bajas de un alférez y siete soldados, lugar que fui a cubrir en Pinos Puentes. Allí permanecimos hasta el quince de Febrero en -

que marchamos para el frente de Sierra Neva­da, en la posición del Campamento de Capileira, Cascajar Negro y Peña Jabalí, en esta - última terminó la guerra el veintiocho de marzo de 1939, a las doce horas de la noche, que nos dijeron que abandonáramos las posiciones.

 

                      

        (José Ramón en Las Alpujarras, abajo segundo izquierda)

 

En Capileira estaban los camiones de la División esperando para trasladarnos a Órgiva, donde descansamos 3 días saliendoa recorrer los pueblos siguientes: Casa de Torviscón, Cádiar, Adra, Castel del Ferro, Guarcho, La Mamola, La Rábita, Almundón, y otra vez a Adra, donde estuve hasta el 22 de junio (enfermo otra vez de sarampión) pasé al Hospital Militar de Motril, donde permanecí hasta 16 de julio que fui dado de alta, incorporándome una Compañía de recuperación en Málaga, Cuartel de Capuchinos, en esta Compañía permanecí unos 8 días, que fui elegido por un teniente llamado Cabello para la 2º Compañía de Orden Público, que estaba en el Cuartel de la Trinidad, allí estuve hasta el 16 de Diciembre que me hospitalizaron en el Hospital Seminario, donde finalicé este mencionado año de 1939.

En enero de 1940 me mudaron al hospital del Cuartel de la Aurora (Málaga), por traslado del Hospital del Seminario al de la Aurora, para dejar las habitaciones para los nuevos seminaristas. Fui dado de alta el 5 de febrero, he incorporándome a mis destino, la 2ª Compañía de Órden Público que continuaba en el Cuartel de la Trinidad. El 19 de marzo disfruté de permiso urgente por fallecimiento de mi hermana Ana (hermana de padre). Sin tener más datos que consignar este año.

 

         (Enfermo en el Hospital de la Aurora (Málaga) 1940)

 

 

                                   II Parte

El 5 de enero de 1941 fui destinado a la Compañía del Destacamento de la Estación de El Chorro (Álora), para vigilancia de seguridad de las vías férreas del tramo comprendido entre los túneles de Los Gaitanes desde Álora a Bobadilla. Los acontecimientos más relevantes de esta épica sucedió cuando al Alférez que comandaba la Compañía don Emilio Subirón cayó al canal de la fábrica de la luz y se ahogó en el punto denominado Eva del Toro.

  
 (Soldado José Ramón, sentado a la derecha)
 
También tuvimos otras bajas de un soldado que cayó del tren y se mató y otro soldado que en la misma estación de El Chorro le pegaron un tiro en el pecho, un bandolero llamado Raya, el soldado quedó mal herido pero se salvó. Se llamaba Francisco Arroyo era de la provincia de Sevilla… (Continuará)

(Transcripción literal de un manuscrito a máquina por su hijo Ramón Fernández "Palmeral"

                                               José Ramón escribiendo con la Olivetti en 1985

Enlace a "Semblanza de José Ramón en el I Centenario de su nacimiento" disponible en Amazon 

 




jueves, 12 de febrero de 2026

Ya estás los dos juntos en el Cielo: Ana Álvarez y Antonio Fernández

 

Ya están los dos juntos en los cielos

 Ayer 9 de febrero de 2026 falleció a los 90 años mi tío Antonio Fernández en su casa del Chorruelo de Frigiliana (Málaga) también llamado rincón de la Fuente Vieja, llevaba unos dieciséis años viudo por la muerte de su mujer Ana Álvarez, ama de casa y poeta de temas religioso devota de la Santa Rita de Monachil (Granada). La provincia de Granada colinda  con la de Málaga por la sierra de Frigiliana.

Ana Álvarez Navas escribió un precioso poemario titulado "Sentimientos", Imprenta Santa Rita, Monachil Granada 2003. Libro que presentó en el alón de plenos del Ayuntamiento de Filigilana, yo estuve en la presentación del libro porque me había cogido de vacaciones de verano y me acerque al pueblo y me hice con un ejemplar del libro, que como gran cariño tengo en mi biblioteca, y que ella dedicó a mis padres: "Para José Ramón y Carmen, mis cuñados".

En la página 128 y 129 Ana publica un poema dedicado: "A MI MARIDO" 

Para el hombre más bueno del mundo

con alegría y amor,

le escribo esta poesía

dándole gracias de corazón.

Por el trabajo y sacrificio

que ha sido toda su vida,

trabajando de sol a sol

"pa" mantener a su familia...

(tuvieron seis hijos, que le dieron muchos nietos y biznietos).

Como mi tío Antonio me llevada unos once años y era soltero cuando estaba en casa de los abuelos: Antonio y Dolores Fernández Acosta (mis abuelos pasaba los veranos en el cortijo del Pino y los inviernos en Frigiliana en su casa del Chorruelo), yo tuve mucho trato con él, me daba bromas y me hacia rabiar porque yo era un niño muy tozudo que quería estar siempre con él. 

En la cortijada del Pino, pasado el Comentor, y desde 1982, se alza una pequeña ermita dedicada a la Inmaculada, una Virgen Milagrosa que era la que estaba en la ermita de El Acebuchal, y que los antiguos vecinos de esta aldea perdida y luego recuperada cuarenta años despues, celebrábamos una misa el último domingo de junio por San Juan (esta misa pasó a celebrarse en El Acebuchal, que es término de Cómpeta).

Cada año, hasta 2003, yo iba con mi familia a la Misa de El Pino, donde el tío Antonio sacrificaba uno de sus chotos para comerlos frito al ajillo con rica salsa de vino del terreno y almendras, nunca lo he probado nada más rico. Allí en la misa nos juntábamos todos los parientes, tras la misa la procesión y después a comer todos juntos. Pasábamos un día inolvidable con todos los tíos y primos.

 

                       Un día en la Misa de San Juan en el cortijo de El Pino (Mayarín) por los años 90

 

  

                                             Una  excursión al "Helechal" 


Aquí tienes el texto corregido, respetando tu estilo y tono original:


Recuerdo con gran cariño (yo tenía veinte años en el verano de 1967) cuando mi tío Antonio y mi primo hermano Paco me llevaron al “Helechal”, en las cumbres de la Sierra de Almijara, en Frigiliana, a la zona del cortijo Limán, frente al Tajo del Almendrón. Mi tía Salvadora —hermana de mi madre—, la de Alberto, me preparó un hatillo con la merienda (morcilla con pan).

Salimos caminando muy contentos; a eso de las cinco de la mañana ya estaba clareando el día por la ermita del Santo Cristo de Frigiliana. Subimos por el Pedregal, los Cuatro Caminos (el cerro de El Fuerte tapaba la luz solar) y El Acebuchal. Pasamos por la venta Cebolleros y Panaderos. No sé por qué empinados caminos subimos por laderas y cañadas para ver a las cabras monteses en Rajas Negras.

La cuestión es que, como no llevaba cantimplora, a cada rato tenía sed y estaba seco. Bebíamos de las pozas y de los arroyos. Al principio yo iba el primero, como un rastreador, pero al final iba el último.

Arriba, en plena sierra, a más de 1.500 metros de altitud, existe una zona llamada el “Helechal”. Así se llama porque hay una colonia de helechos silvestres. Aquello eran piedras lisas, desgastadas, que indicaban la existencia de un antiguo glaciar. El paisaje era grandioso, perfumado por el olor de los pinos halepensis de alta montaña y los pinos carrascos. Antiguamente, los resineros de Granada hacían la campaña de la resina en verano; por ello encontré muchos fragmentos de tiestos de cerámica rotos que sirvieron para recogerla.

En la sierra, por veredas estrechas, nos atrapaban los altos romeros, las aulagas, la manzanilla con sus flores amarillas, los tomillos, los jaguarzos, los tejos… El piar de los jilgueros y el vuelo alto de algún quebrantahuesos vigilante acompañaban el trepar de algún lagarto entre rocas con musgos viejos, el lento pastar de las cabras monteses y algún conejo esquivo.

Pasamos por lo que llaman el paso estrecho de la Cuerda, confluencia de dos altas laderas que se unen para acortar un paso natural. Parecíamos alpinistas en el Tíbet. A lo lejos se veía Lomas Llamas, a unos 2.000 metros de altitud; a la izquierda, la cúspide del Cerro Lucero (1.744 metros de altitud). El Tajo del Almendrón lo teníamos enfrente, como la cara de un gigante de piedra dormido. Era impresionante, alto y majestuoso (1.514 metros), inaccesible, toda una ladera vertical propia de alpinistas. Abajo estaba, en ruinas, el cortijo Limán (antigua central eléctrica de los tiempos de Primo de Rivera) y el sonoro arroyo que desemboca en el río Chíllar. Una pena que en aquel tiempo no tuviera cámara de fotos.

La cuestión es que, tras una larga y diabólica caminata —más que excursión—, regresamos a Frigiliana por donde salimos, por la ermita del Santo Cristo, ya de noche. Eran las diez o las once, después de dieciséis horas caminando sin parar. Pero, como he dicho, yo tenía veinte años, mi tío treinta y dos y mi primo Paco mi misma edad.

A la luz amarilla de las farolas entrábamos los tres por la plaza de la iglesia de San Antonio. Yo me quedé en casa de mi tía; ellos dos se fueron a sus respectivas casas. A la mañana siguiente me levanté a eso de las diez; tenía ampollas en las plantas de los dos pies. Mi tía me preparó un desayuno de café con leche y galletas.

Pregunté a mi tía Salvadora por mi tío Antonio y por mi primo Paco. Me respondió:
—Estos dos se fueron ya temprano a trabajar.

Yo no me lo creía; sin embargo, era cierto.

Dos días después regresé a Málaga en el coche ómnibus de Mariano, con parada en la plaza de Arriola.

Cuando se lo conté a mi padre, que conocía bien la Sierra de la Almijara, se puso muy contento de mi hazaña y relato. Me dijo que el tío Antonio le había dicho:
—A tu Ramón lo vamos a traer en brazos.

Pero no pudieron.

Como agradecimiento, le regalé a mi tío mi navaja automática, que tenía en las cachas negras el relieve de una cabra montés. Me acordaré mientras viva de esta excursión por la Sierra de Almijara, que, si bien me dejó muy cansado, me fortaleció espiritualmente.

¡Que en paz descansen!

Tu sobrino,
Ramón Fernández

Un recuerdo inolvidable de mi tío Antonio, “el de las Verrugas”.

(Era cierto que con artes antiguas curaba verrugas a la gente.)


 
                   (Con mi tío Antonio Fernández en Frigiliana en el verano de 2006)

 

 

 

lunes, 17 de noviembre de 2025

"Reportaje en el Bencantil", libro de artículo y reportajes de Ramón Fernández Palmeral en 2025

 

 

                            Próximo a salir en Ediciones Palmeral, impreso en Amazon

Antología de articulo y reportaje del escritor alicantino Ramón Fernández Palmeral

publicados en varios medios digitales como revista Meer/ Internacional, Nueva Tribuna y Nuevo Impulso.net durante el año 2025

El dibujo de la portada es del famosos ilustrador Palmeral

Estará disponible en Amazon


 

ÍNDICE REPORTAJES EN EL BENACATIL

 

 

 

 

 

 

Prólogo: MIRAR POR EL OJO DE LA CERRADURA

 

1.-PRESENTACIÓN DEL POEMARIO “CORAZÓN DE POETA, ALMA RAPSODA” DE DEOGRACIAS GONZÁLEZ DE LA ALEJA………………….

2.- NACE UNA NUEVA ESCUELA DE CINE EN BENALÚA (ALICANTE)….

3.-AÑO GABRIEL MIRÓ: 100 DE “HUERTO DE CRUCES……………………

4.- ISABEL DE BARRETO, PRIMER MIJE ALMIRANTE……………………..

5.-¿SUBLEVACION MILITAR O ALZAMIENTO NACIONAL?.........................

6.-LUCENTUM: LA CIUDAD IBERICO-ROMANA DE ALICANTE………….

7.- EXPO COLECTIVA:  “PINTORES POR LA PAZ” EN ALICANTE……….

8.- EXPOSICIÓN DEL GRUPO LUCENTUM-12 PINTORES………………….

9.-RAMÓN GÓMEZ CARRIÓN: MEMORIA VIVA…………………………….

10.- RECITAL DEL CUARTETO LUNA NUEVA………………………………..

11.- TRANSFORMACIÓN DEL PUEBLO DE FRIGILIANA EN 50 AÑOS……

12.- PRESENTACIÓN “LA CANTINERA DE MONTE ARRUIT”……………..

13.- PRESENTACIÓN Dioses y hombres” de Mª del Consuelo Giner Tormo……

14.-CRÓNICA DEL HERMANAMIENTO DE ESPEJO DE ALICANTE CON VILLANUEVA DE LOS INFANTES……………………………………………….

15.-CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE CARMEN MARTÍN GAITE……

16.-INAUGURACIÓN DE UN BUSTO A JOGE JUAN EN ALICANTE……….

17.-TRANSPORTE DE CALLABOS POR MAR………………………………….

18.-PRESENTACIÓN DE LA REVISTA PROA Nº 3 (UPA)…………………….

19.-“LA MUJER METÁLICA” DE RAMÓN PALMERAL………………………

20.-AÑOS DE AUSENCIA DE LA DAMA DE ELCHE…………………………..

21.-CENTENARIO DEL DESEMBARCO DE ALHUCEMAS…………………..

22.-EXPOSICIÓN COLECTIVA DE EDA EN EL CLUB  INFORMACIÓN…..

23.-SETENTA AÑOS DE LA MUERTE DE JOSÉ ORTEGA Y GASSET………

24.-ELÍAS CANETTI, UN BÚGARO SEFARTIDA Y PREMIO NOBEL DE LITERATURA…………………………………………………………………………

25.-PRESENTACION DEL DOCUMENTAL JUANA FRANCÉS EN MACA….

26.-SISSI EMPERATRIN EN ALICANTE Y ELCHE…………………………….

27.-EXPOSICIÓN DE FERNANDO  SORIA EN LA DIPUTACIÓN…………….

28.-LA ESTRATEGIA DE PEDRO SÁNCHEZ CONSISTE EN HACE ENCAJE DE BOLILLOS…………………………………………………………………………

29.-FRANCO: 50 AÑOS DE SU MUERTE…………………………………………..

30.-El SUEÑO DERRAPADO EN AGUA SALADA..................................................

31.-EL MISIONERO ESPAÑOL QUE DIO LA VUELTA AL MUNDO EN EL SIGLO VII……………………………………

 


Relato: "El sueño derrapado en agua salada", Por Ramón Fernández Palmeral

 

 

                        El Acebuchal en los años 50, un día  de la Misa de San Juan9

El sueño derrapado en agua salada

La noche comenzó mansa, como un animal que se deja acariciar. Apenas me acosté, el sueño me llevó sin resistencia a El Abebuchal, aquella aldea escondida en los pliegues de Málaga que yo siempre he llamado mi Arcadia. Allí volví a ser niño, ligero como una hoja de higuera, corriendo descalzo entre los algarrobos, los huertos domesticados por manos que conocían la tierra mejor que a sí mismas, y el arroyo donde el agua sabía a infancia.

Mis padres estaban allí, sonrientes, jóvenes como nunca volverían a ser. Yo los miraba con la certeza de quien sabe que no puede perderlos, porque en el sueño aún respiran, aún huelen a casa. Mis amigos de la infancia corrían conmigo, gritando mi nombre, y el aire sonaba a pan caliente, resinillas de pino y verano interminable.

Pero algo resopló. Un sonido áspero, fuera de lugar, como si una bestia hubiera entrado al paisaje sagrado. El sueño tembló, se deshiló por las orillas, y mis padres comenzaron a alejarse como figuras reflejadas en agua movida. Me desperté sobresaltado, empapado de un sudor que tenía la boca seca,  gusto a sal y despedida.

Intenté volver. Cerré los ojos con fuerza, como quien quiere recuperar un objeto que se le cae de las manos. Pero el sueño se negaba. Se resistía, como un caballo que no quiere volver al establo. Pasaron las horas con lentitud de niebla. A las seis de la mañana, vencido por el cansancio, me volví a quedar dormido.

Entonces el sueño regresó, pero torcido, derrapado en agua salada.

Ya no había huertos, ni padres, ni amigos. Había granadas que se abrían como flores de fuego, fieras con ojos que no reconocía, sombras que aullaban desde detrás de los árboles en forma de dragones. Todo parecía sacado de un tráiler de una película abominable, esas que anuncian con entusiasmo la violencia extrema, como si fuera un caramelo para la multitud.

Yo corría, pero mis pies chapoteaban en un agua oscura y viscosa. Sentía que algo me observaba desde el fondo. Algo que sabía quién era yo y qué había perdido.

Desperté a las siete, con el corazón encabritado. La luz temprana apenas entraba por la ventana, pero ya era suficiente para decirme:

—No duermo más. No hoy. No voy a volver a soñar con mi aldea perdida… ni con mis padres, que se fueron hace más de veinte años.

Lo dije en voz baja, aunque sabía que era mentira. Porque sueño con ellos a menudo. Porque en el fondo, cada sueño en el que vuelven es una prueba de que fui feliz con ellos. Una felicidad tan viva que, incluso cuando el sueño se derrapa en agua salada, aún alcanzo a ver su reflejo.

Y tal vez eso sea suficiente, soñar me hace regresar al pasado, a vivir una vida real. A ver si esta nocte tengo suerte y mis neuronas me hace en favor de regresar al mismo sueño a ayer.

Autor: Ramón Fernández Palmeral

Alicante, 17-11-2035