Lugares donde se desarrolla la novela

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Cerro Lucero y Venta Panaderos

jueves, 12 de febrero de 2026

Ya estás los dos juntos en el Cielo: Ana Álvarez y Antonio Fernández

 

Ya están los dos juntos en los cielos

 Ayer 9 de febrero de 2026 falleció a los 89 años mi tío Antonio Fernández en su casa del Chorruelo de Frigiliana (Málaga) también llamado rincón de la Fuente Vieja, llevaba unos dieciséis años viudo por la muerte de su mujer Ana Álvarez, ama de casa y poeta de temas religioso devota de la Santa Rita de Monachil (Granada). La provincia de Granada colinda  con la de Málaga por la sierra de Frigiliana.

Ana Álvarez Navas escribió un precioso poemario titulado "Sentimientos", Imprenta Santa Rita, Monachil Granada 2003. Libro que presentó en el alón de plenos del Ayuntamiento de Filigilana, yo estuve en la presentación del libro porque me había cogido de vacaciones de verano y me acerque al pueblo y me hice con un ejemplar del libro, que como gran cariño tengo en mi biblioteca, y que ella dedicó a mis padres: "Para José Ramón y Carmen, mis cuñados".

En la página 128 y 129 Ana publica un poema dedicado: "A MI MARIDO" 

Para el hombre más bueno del mundo

con alegría y amor,

le escribo esta poesía

dándole gracias de corazón.

Por el trabajo y sacrificio

que ha sido toda su vida,

trabajando de sol a sol

"pa" mantener a su familia...

(tuvieron seis hijos, que le dieron muchos nietos y biznietos).

Como mi tío Antonio me llevada unos once años y era soltero cuando estaba en casa de la abuela Dolores Fernández Acosta (verano en el cortijo del Pino y los inviernos en Frigiliana casa del Chorruelo) tuve mucho trato con él, me daba bromas y me hacia rabiar porque yo era un niño muy tozudo que quería estar siempre con él. En la cortijada del Pino se alza una pequeña ermita dedicada a la Inmaculada, una Virgen Milagrosa que era la que estaba en la ermita de El Acebuchal, y que los antiguos vecinos de esta aldea perdida y luego recuperada celebrábamos una misa el último domingo de junio por San Juan (esta misa pasó a celebrarse en El Acebuchal).

Cada año, hasta 2003, yo iba con mi familia a la Misa de El Pino, donde el tío Antonio sacrificaba uno de sus chotos para comerlos frito al ajillo y almendras, nunca lo he probado nada más rico. Allí en la misa nos juntábamos todos los parientes, tras la misa la procesión y después a comer todos juntos. Pasábamos un día inolvidable con todos los tíos y primos.

 

                       Un día en la Misa de San Juan en el cortijo de El Pino (Mayarín)

 

  

Un viaje al "Helechal" 

Recuerdo con gran cariño (yo tenia 20 años en 1967) cuando mi tío Antonio y mi primo hermano Paco me llevara al "Helechal" en la Sierra de Almijara en Frigiliana, en cortijo Liman frente al Tajo del Almendrón. Mi tío Salvadora la de la plaza, me preparó un hatillo con la merienda (morcilla con pan). Salimos caminando muy contentos,  a eso de las 5 de la mañana de Frigiliana subimos por el Pedregral, los cuatro caminos y El Acebuchal, pasamos por la venta Cebolleros y Panaderos, no sé por qué caminos subimos por laderos y cañadas, para ver a las monteses. La cuestión en que como no llevaba cantimplora a cada rato tenia sed y estaba seco. Bebíamos de las pozas y los arroyos. Arriba en el "Helechal" así se llama porque existe una colonia de helechos silvestres, aquello eran piedras lisas, desgastadas que  indicaban la existencia de un antiguo glaciar. El paisaje era grandioso, perfumado por los pinos halepensis de alta montaña, y pinos carrascos que antiguamente los resineros de Granada hacía la campaña de la resina en verano, por ellos encontré muchos fragmentos de tiestos de cerámica rotos que sirvieron para recoger la resina. Lejos se veía Lomas Llamas unos 2.000 metros del altitud,  a la izquierda la cúspide de Cerro Lucero (1.744 metros altitud). El Tajo de Almedrón lo teníamos en frente, era impresionante, alto majestuoso (1.514 metros), es toda una ladera desprendida propia de alpinistas, y abajo esta el cortijo Liman (antigua central eléctrica de los tiempos de Primo de Rivera) y el arroyo que desemboca en el río Chillar. Una pena que yo en aquel tiempo no tenía cámara de fotos)

 La cuestión es que se nos hizo de noche y a las 10 de la noche estábamos entran los tres por la ermita del Santo Cristo. A la mañana siguiente me levanté a eso de la 10 tenía ampollas en las plantas de los dos píes. Pregunté por mi tío Antonio y mi primo. Me respondió mi tía Salvadora, estos dos se fueron ya temprano a trabajar. Yo no me lo creía.

Cuando se lo conté a mi padre que, conocía bien la Sierra de la Almijara, se puso muy contento de mi relato. Y me dijo mi padre que el tío Antonio, había dicho "A tu Ramón lo vamos a traer en brazos"; pero no pudieron. Como agradecimiento el regalé mi navaja automática que tenía en las cachas el relieve de una cabra montes.

¡Que en paz descansen!!

Tu sobrino Ramón Fernández, un recuerdo inolvidable de mi tío Antonio, "el de las Verrugas". 

(Era cierto que con artes antiguas curaba verrugas a la gente)